Del mexican moment a los esqueletos del clóset – Animal Político Versión Móvil

Del mexican moment a los esqueletos del clósetPor: José Luis Chicoma (@JoseLuisChicoma) y Ana Dávila (@AnaDavilac89)

El cuento de hadas terminó. Las promesas, el optimismo, los prospectos positivos, e incluso la incertidumbre y el beneficio de la duda respecto a nuestro país en el mundo, se han desvanecido, y los medios internacionales se han cansado de perseguir la luz al final del túnel mexicano. En definitiva, el Mexican Moment nos pasó de noche.

Octubre fue para México en los ojos del mundo, un mes de sustos y terror. Los fantasmas del pasado mexicano vuelven a espantar a la sociedad; los espíritus de la corrupción, la impunidad y la debilidad institucional salen de sus tumbas, mientras somos testigos de hechos que asustan más que los mismísimos monstruos de Hollywood. Los muertos no sólo reviven frecuentemente en las noticias, sino que su recuerdo pesa cada vez más en el imaginario colectivo mexicano por estar impregnados de impunidad y de injusticia. Las instituciones cadavéricas funcionan de maneras macabras y los mitos y leyendas forjan una realidad parcial que se alimenta de lo que creemos que conocemos, lo que escuchamos en los medios y lo que sabemos que pasa en realidad.

Y con tantas historias de terror y thrillers con tinte de realismo mágico, resulta obvio que los medios internacionales han renunciado a su campaña de propaganda del Mexican Moment para enfocarse en la permanencia de los esqueletos en el clóset de un país que, como reseña ForeignPolicy “está estancado en el proceso de emerger”.

Desde mediados de 2012 hasta inicios de 2013, comenzó a gestarse una creciente ola de confianza y optimismo en el mundo respecto al potencial de México, una ola que no se había visto en mucho tiempo y que por fin parecía ser compatible con una realidad en construcción que prometía grandes cosas. El prospecto de las reformas del presidente Enrique Peña Nieto, la aceleración de la economía y el creciente rol de México en foros y organismos internacionales, parecían ser una combinación exitosa que, como la vida de una pequeña planta, solo necesitaba suficiente sol, riego y protección de las intemperies.

En enero de 2013, el Financial Times bautizó a México como “El Tigre Azteca”, mientras que la popularidad internacional del país como el favorito de los inversionistas crecía. Medios como The New York Times hablaban de México como la nueva China, pues su capacidad económica superaría a las ventajas competitivas del mercad o oriental para retomar su puesto como el principal exportador a Estados Unidos en los próximos años, y su supuesto carácter de fénix llenaba encabezados que presumían el resurgimiento de un país que supera sus problemas de inseguridad, violencia y estancamiento económico para emerger como la potencia económica dominante del Siglo XXI”, de la que tanto habló Thomas Friedman.

Pero el optimismo se desplomó en cuestión de meses. A pesar de la seguridad con la que los medios internacionales le apostaron al potencial de México, su percepción cambió radicalmente para mediados de 2013. Las opiniones que comenzaron como sospechas, incertidumbres, cuestionamientos y dudas, ya para el mes de septiembre inclinaban decisivamente la balanza de la percepción hacia el lado negativo.

En el mes de octubre, México retomó su protagonismo en los medios internacionales de manera contundente, desafortunadamente con las historias sombrías que caracterizan su cotidianidad. La corrupción, la violencia, los contrastes entre las clases sociales y la élite política, la pobreza, así como las memorias revividas por los enfrentamientos durante las marchas de Tlatelolco, deterioran el optimismo de los medios internacionales sobre el prospecto del cambio. Este mes, El País narró la historia de los que huyen de la pesadilla mexicana y resaltó que “las peticiones de asilo de mexicanos en Estados Unidos han aumentado en un 400% en los últimos 6 años”. Por otro lado, las notas sobre Tlatelolco invadieron medios nacionales e internacionales. Entre éstos, CNN rescató el trasfondo histórico de impunidad y corrupción que siguen alimentando el descontento de los mexicanos aún a 45 años de la masacre y retrató a una sociedad enojada y resentida que confronta a la autoridad con reclamos y violencia.

Aunque en este nublado panorama aún existen notas que resaltan temas positivos, como la historia de Paloma Noyola “la siguiente Steve Jobs” y los buenos tiempos de Jack Kerouacen Mazatlán y la Colonia Roma,  la realidad es que el trasfondo de estas historias es negativo y los casos de éxito emergen de situaciones deplorables, como el decadente sistema educativo, la violencia y el terror en todo el país, y las reformas para intentar corregir una tradición de malgasto de recursos públicos.

Las incambiables realidades y los fantasmas históricos de México siguen acechando a su desarrollo y a sus ciudadanos, mientras el optimismo respecto a las reformas, el nuevo sexenio, los indicadores económicos y los atractivos titulares se vuelven a disipar. México, el país de los contrastes, jamás se convertirá en el Tigre Azteca que tanto se anunció, si no se actúa para aprovechar la alineación de factores internos y externos positivos de los que gozó en 2012.

* José Luis Chicoma es Director General de Ethos Laboratorio de Políticas Públicas. Ana Dávila es Asesora de la Dirección General

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